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Monday, April 14, 2014

SOCIALISMO, LA TRAGICA FORMULA PARA EL DESGASTE DE UN PUEBLO.

      

Por: Oscar Ayala Muños. Agencia de Prensa Libre Avileña, A.P.L.A. 14 de Abril de 2014.      

En 1862, casi 20 años después de que Carlos Marx formulara su teoría de la dictadura del proletariado y del comunismo científico en general, un camagüeyano ilustre quien fuera poco tiempo después patriota de acción esparció sus ideas acerca del papel del individuo en la sociedad,  de lo funesto que resultaría el control excesivo de éste por parte del estado, al igual que su sometimiento ciego a los intereses de toda la sociedad.

Estas ideas a las que hacemos referencia están recogidas en un discurso pronunciado por Ignacio Agramonte en la Universidad de La Habana en su defensa de la tesis de Doctorado en Leyes. Las ideas en cuestión demuestran que está en total desacuerdo con la teoría marxista sobre la interrelación sociedad-individuo por haber invertido en el plano teórico el lógico y natural funcionamiento de la misma, algo que más tarde, con la posible aplicación del socialismo en la práctica él veía iba a representar un freno para todo desarrollo, lo mismo para el individuo que para la sociedad en su conjunto.

Con la lectura de un fragmento de aquel histórico discurso usted seguramente reflexionará de la misma manera que su autor, con mucha más razón,  por su puesto,  pues ha vivido bajo la tutela del estado por espacio de muchos años. Llegará a la conclusión de que el individuo deberá desarrollarse sin su interferencia férrea, sin trabas ni límites dentro de cualquier sociedad poniendo en marcha todo de cuanto dispone, en fin, su propiedad, y que bajo ningún concepto puede esperar pacientemente a que la sociedad avance primero para después recoger los frutos de su sacrificios. Para  lograr semejante funcionalidad la sociedad está obligada a garantizarle el mayor conjunto posible de oportunidades y ofrecerle seguridad en lo tocante a la defensa de su propiedad.

Al  triunfo de la revolución en 1959, el  individuo  en medio de las nuevas estructuras socioeconómicas, quedó totalmente maniatado,  muchos de ellos sin medio de producción, y lo peor de todo, de algo que se desprende, sin iniciativa propia y sin motivaciones para vivir. En medio de semejante estado de cosas el resultado no podía ser otro, el estado con su líder al frente se adjudicó el papel de protagonista de todas las acciones y salvaguarda  por excelencia de los intereses de toda la sociedad. Tratábase pues de un error de principio que resultaría demasiado costoso en el tiempo para la población cubana.

A continuación les ofrecemos algunos fragmentos de aquel flamante discurso, aspirando a saber dentro de muy pronto: QUÉ OPINA USTED AL RESPECTO  ?

DISCURSO DE IGNACIO AGRAMONTE EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. 1862.

El individuo mismo es el guardián y soberano de sus intereses, de su salud física y moral. La sociedad no debe mezclarse en la conducta humana mientras no dañe a los demás miembros de ella. Funestas son las consecuencias de la intervención de la sociedad en la vida individual, y más funestas aún cuando esa intervención es dirigida a uniformarla, destruyendo  así la individualidad que es uno de los  elementos del bienestar presente y futuro de ella.

… que la  sociedad garantice su propiedad y seguridad personal son también derechos del individuo, creados por el mero hecho de vivir en sociedad.

La  centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso, se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye  por justificar la intervención de la sociedad en su acción, destruyendo la libertad, sujetando a  reglamentos sus deseos, sus pensamientos, sus acciones todas.

El estado que llegue a realizar esa alianza  - del orden con la libertad -  será modelo de las sociedades y dará por resultado la felicidad suya, y en particular de cada uno de los miembros, la  luz  de la civilización brillará en él en todo su esplendor.

Por el contrario, el gobierno que con una  centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual y detenga a la sociedad en su desenvolvimiento progresivo, no se funda  en la justicia y la razón, sino tan sólo en la fuerza, y el estado que tal fundamento tenga, podrá en un momento de energía anunciarse al mundo como estable e imperecedero, pero tarde o temprano, cuando los hombres  conociendo sus derechos violados, se propongan reivindicarlos, oirá el estruendo de cañón anunciarle que cesó su letal dominación.

Fuente:   Levi Marrero. Cuba: Economía y Sociedad. Página 304